Para tu dicha hijo mío, levántate con el sol y traza el plan de tu día. Ten una sonrisa a tiempo, una palabra bondadosa a tiempo. No des a quien no merezca. Condena al mal con la alabanza de lo opuesto. Elogia al malo lo bueno y corregirá lo malo.
Avanza en línea recta hacia tus fines. No andes en ninguna otra línea más que en la recta.
Prepárate hijo mío para vivir un día, o diez mil días. Esta actitud, esta tranquila y valerosa guardia ante lo impenetrable, es la suprema dignidad del hombre.
El hombre crea su mundo. Un día es la causa de los días que lo siguen. Cada acto es el padre de los demás actos. Cada uno de los pasos te lleva hacia el mañana. Vienes de tu propio ayer. No esperes el porvenir: avanza hacia él. Te aseguro hijo mío, que llegarás adonde quieras. Te aseguro que puedes lanzar certeramente tu ser, como a la flecha, desde el tenso arco de tu voluntad, y que irá a donde pongas tu mirada. Te aseguro que nada hay ni en la tierra ni en el cielo que se oponga a tu destino. Tu destino es llenar, andar, sembrar. Los días de tu existencia están contados: no sabes cuántos son, pero sabes que están vacíos y has de llenarlos. No puedes estar inmóvil.
De cada punto adonde llegas, parte un infinito número de caminos. Tú eliges el camino en cada paso. Cada uno de ellos es una afirmación y una decisión: la causa creadora de lo que has de ser.
Cada hombre nace de un erial. Cosechará lo que siembre.

Constancio C. Vigil        

Dedicado para el niño que todos guardamos en un rinconcito del corazón...

Y de manera especial para Ana Paula, que avanza en línea recta hacia sus fines, y está cosechando su siembra... estoy orgullosa de ella, terminó de cursar Cuarto Año, con un promedio general de 9,80.