El verano se acerca, no es necesario ponernos tanta ropa, entonces los "rollitos" que tanto nos molestan, salen a escena.... el espejo es cruel, y nos muestra sin piedad las dimensiones del cuerpo, corremos a buscar la balanza, que impiadosa nos informa que tenemos unos cuantos kilos de más, pero pensamos que a lo mejor puede andar mal... entonces optamos por probarnos la ropa del verano anterior y comprobamos horrorizadas que... no nos anda!!!!!

Llenas de angustia, en un acto heroico, tomamos la valiente decisión de comenzar a hacer dieta.

Le damos la espalda al chocolate, ignoramos las grasas y  en un intento desesperado, hasta pensamos en cosernos la boca...pero todo el esfuerzo generalmente termina el domingo en el asado familiar....

Y llenas de culpa, el lunes volvemos a empezar, la dieta de la sopa, de la luna, del limón, te verde, rojo, la que le dio resultado a una amiga....

Si hay algo que abunda, son las supuestas "soluciones milagrosas", he llegado a ponerme un aro en la oreja que me apretaba tanto que no comía del dolor, usé plantillas adelgazantes, compré suplementos (de esos que te aseguran que quedarás "más linda que nunca"),  y aparatos "mágicos" que ofrecen los canales de venta directa.

Qué complicadas somos las mujeres!!!  nos preocupamos tanto por lo "que se ve", cuando lo que más importa es el interior de cada una.. pero todo exceso es malo, tampoco se trata de andar con cien kilos a cuesta, y contarnos el cuento de que estamos contentas.....