UN CORAZÓN ENCORDADO
Mis hermanos y yo, tocamos la guitarra. No somos profesionales, pero nos gusta cantar y nos acompañamos con este instrumento, que vibra en nuestros brazos y que no sólo se escucha, sino que se siente.
Siendo muy joven, tomé algunas clases para aprender lo básico, me acuerdo la alegría que tenía papá… me compró enseguida una guitarra y me escuchaba atento, cantar por horas, la misma canción.
Mi hermano era chico, y también se entusiasmó, a él no le enseñó nadie, aprendió “de oído”, poniendo mucha voluntad y dedicando tiempo a la práctica, y hoy vive sumergido en el mundo y en los encantos de la música.
Mi hermana, no se bien como aprendió, pero encontró la forma de arrancarle sonidos al instrumento.
La guitarra fue el motivo de reunión de la familia, el puente que nos acercó a los amigos, porque la música es sueño que vuela traspasando tiempos y lugares y une las mentes, los corazones, las almas… incluso une el presente con el pasado.
Cuando Ana Paula era pequeña, le compramos una, a lo mejor por eso de que siempre queremos que la tradición siga, y aunque insistimos para que aprendiera, quedó abandonada en un rincón y con el tiempo se fue vistiendo de polvo, hasta hoy, que vi a mi hija ansiosa y entusiasmada, tomarla entre sus manos y escuché sonar las cuerdas que rozaban sus dedos largos...
Entendí la alegría de mi padre en aquel entonces… pude saber lo que él sentía.














QUE DIOS TE GUARDE EN LA PALMA DE SU MANO, Y NUNCA APRIETE MUCHO SU PUÑO



bellaentrelasbellas dijo
Yo tengo una guitarra q me regalaron mis padres hace 5 años un día como hoy por mi cumpleaños N. 19, recibí algunas clases pero practique poco, sin embargo algunas notas le saco, hace un rato mientras mis hermanitas me cantaban cumpleaños la toque d nuevo ... q buenos recuerdos me trajo.
Apapachos amiga.
28 Abril 2008 | 08:11 AM