Hoy no es un buen día.

Cuando nos encontramos de frente con la enfermedad, nos quedamos sorprendidos, aturdidos, desorientados, más cuando quien se enferma es una criatura.

Brenda, es la hijita de una compañera de trabajo,… un sol, con sólo seis añitos, una sonrisa enorme que llena su carita y toda la energía.

Se enfermó hace tres días, no se sabía bien de qué, anoche la derivaron y tuvieron que operarla de urgencia y llevarla en avión a Bahía Blanca…

Malvina, su mamá está quebrada, y lo entiendo, su hija está en manos de Dios…. y a Él le estoy pidiendo por la niña….

No puedo, imaginarme lo que se debe sentir en una situación así. Si cuando Ana se enferma ando pendiente, preocupada….

Dice Andrés Eloy Blanco, que cuando uno tiene un hijo se alegra con la felicidad de los hijos de otros y llora por ellos casi como si fueran propios. Y yo, estoy llena de impotencia, de tristeza, de dolor….

Brenda está empezando a vivir, tiene que jugar mucho, la vida tiene que devolverle muchas cosas, a ella y a la madre…. Una madre joven y sola, que se hizo cargo de dos niñas y trabaja para mantenerlas, porque ella sabe lo que es criarse sin un papá al lado, que proteja, que guíe….

Cuando pasan estas cosas, nos damos cuenta de que somos limitados, frágiles y dependientes.

Desde acá, a la distancia, sólo puedo pedirle a Dios por Brenda… y confiar.