El mejor libro de crítica literaria aparecido en América Latina es el que Octavio Paz dedicó a Sor Juana Inés de la Cruz “Las Trampas de la Fe” (1982).

La Sor Juana, que describe, es conmovedora. Su coraje, su reciedumbre, sus astucias, su temple fueron tan grandes como su inteligencia y su talento.

Ser de este modo, muchacha bastarda y sin recursos, con espíritu libre, en la sociedad que le tocó vivir, era difícil, pese a ello, se las arreglara para escribir, leer y aprender mucho más que la mayoría de sus contemporáneos, e incluso, hasta para redactar defendiendo el derecho de la mujer, que nadie le reconocía aún, al conocimiento y al ejercicio de las letras, las ciencias y las artes

Eligió encerrarse en un convento de clausura y profesar sin mayor vocación para ello, sólo porque éste era el único camino posible para que alguien como ella pudiera educarse y tener una vida intelectual

El arzobispo Aguiar y Seijas y el confesor de Sor Juana, el padre jesuita Antonio Núñez, verdugos espirituales de Sor Juana, consiguieron, después de muchos años, vencer la resistencia de la escritora, y hacerla abjurar de sus escritos y renunciar a la poesía, al estudio y hasta al pensamiento, acusarse a sí misma en una abyecta autocrítica de pecadora e insumisa, y vivir los últimos años de su vida convertida en una especie de autómata religiosa.

Mario Vargas Llosa