Joaquín recibió un paquete, adentro había una caja negra, herméticamente cerrada.

La nota que la acompañaba decía: “No la abras hasta que estés seguro de saber qué contiene” y la firmaba su amigo Max.

Incapaz de descifrar el enigma, Joaquín llamó a su amigo y le dijo que no podía ver nada, era imposible.

- Es una caja tan opaca como tu mente, que no deja ver tus pensamientos. Te conozco y nunca expresas lo que piensas, esto me obliga a tratar de imaginármelo, y seguro que no coincide con la realidad, por eso a veces te malinterpreto y se generan malentendidos- respondió Max.

- No me gusta expresar lo que siento, la gente no tiene por qué saberlo, no puedo ser tan transparente- expresó Joaquín.

- Tenemos que decir lo que pensamos, pero en el momento adecuado, cuando estemos serenos…. cuantos más pensamientos ocultas, más te malinterpretan, hay que expresarlos sin hacer daño, siempre hay un rincón en tu mente para algunos pensamientos que son sólo para vos- dijo Max.

Era suficiente. Joaquín captó la idea. Abrió la caja y encontró adentro una caja grande, transparente y otra pequeña, opaca…..

Cuántas más cosas comuniques, menos margen de especulación dejarás a los demás, más te conocerán.

Si no eres explícito en tu comunicación, lo que digas, puede ser interpretado de diferentes maneras….

F. Ramón Cortés (especialista en comunicación)