En la vida, podemos dar giros, pequeñas vueltas o simples miradas de reojo. Pero a veces, también nos damos volteretas.
Volteretas de 180º, que nos cambian la forma de ver todo. Es como nacer de nuevo, con nuevos ojos. Mirar las cosas por primera vez y encontrarles el sentido.
Todos tenemos la oportunidad de darnos esta voltereta, pero no todos decidimos hacerlo. Algunos por cobardía, otros por comodidad, por miedo a lo desconocido, por costumbre... si buscamos excusas.... encontraremos miles!!!!
Pero al dar la voltereta, ya no somos los mismos. Al descubrir la ruta, comienza una caminata que no es fácil, pero que está llena de esperanza por llegar a la luz que está al fondo del sendero. Una luz, que nos llama a salir de nuestras penas. Una luz que va a apagar tristezas, lágrimas y nos dejará, por fin, que veamos el sol.
Y una vez que la encuentres, no vas a querer volver atrás.
Si estás pasando por uno de esos momentos que nos hacen creer que ya nada tiene sentido, animate a dar la voltereta, date otra oportunidad, sin miedo a lo que venga. La decisión es tuya, pero recuerda:
Quien no toma decisiones, posiblemente no tendrá problemas, pero quizá tampoco tenga vida.