"Gracias a la vida, que me ha dado tanto, me ha dado la risa y me ha dado el llanto, así yo distingo dicha de quebranto...."

Decidí escribir sobre Violeta Parra, porque parece increible que una mujer que escribió esta canción dándole gracias a la vida por tantas cosas, un domingo a la tarde se disparara un balazo en la sien, sin dejar una carta, tenía cuarenta y nueve años y tenía hijos.
Leí que su vida no fue fácil, desde niña tuvo que luchar contra la pobreza, pero al final, con su arte, logró la aceptación del público. Pero fracasó en el amor, también debió sobrellevar la pérdida de una hija... parece que todo esto, la sumió en una gran depresión que a su vez la llevó a tomar la decisión más dificil de su vida eligiendo ese complejo atajo incomprensible que es el suicidio.
La psicología explica que los suicidas se ven imposibilitados de encontrar souciones a sus problemas por más simples que éstos sean, no tienen capacidad de reacción.
La filosofía, sin embargo (y acá toma sentido mi incredulidad), no juzga el suicidio como una enfermedad, sino como una salida ante la pregunta fundamental de si la vida vale la pena vivirse o no.
Pero leyendo la letra de "Gracias a la vida" la autora parecía entender que valía la pena.
No juzgo a los suicidas, mucho menos a Violeta Parra, (no tengo autoridad para eso), no puedo entender cómo teniendo tanto para agradecer a la vida, y considerando que siempre tuvo la fuerza para sortear los obstáculos que se le presentaron, haya decidido terminar con ella.