MAMA SALMON (Para Mimí)
Una vez leí la historia de los salmones, y me atrajo, porque es un ejemplo de abnegación.
El salmón nace en el río y permanece en agua dulce mientras es pequeño, cuando llega a su juventud, baja hasta el mar, donde vive hasta que es adulto, cuando llega el tiempo de la reproducción, vuelve al lugar donde nació,en un viaje contra la corriente increíble, que todavía no es demasiado comprendido por los científicos.
Es un viaje muy duro, nada contra la corriente, río arriba, para poner sus huevos y debe sortear muchos obstáculos, vencer muchas dificultades, sólo algunos consiguen llegar, y los que lo hacen, luego de fecundar los huevos, esperan morir con la misión cumplida, para que una generación nazca semanas después, portando sus mismos genes y repitiendo la historia en una reencarnación que prioriza la importancia de la vida, aunque sea a costa de los padres.
Los salmones son los reyes del río, debe ser porque no son egoistas, no tienen intereses personales, sólo saben qué es lo que necesita su especie para perpetuarse, les dan a sus descendientes la posibilidad de vivir en un ambiente mejor, lo hacen por sus hijos.
No hay ejemplo más loable que el del salmón.
Y yo relaciono esta historia con MIMI, una mamá salmón, que a partir de querer buscar una mejor calidad de vida para sus hijas, ayuda a muchos otros...
No se dejó llevar por lo fácil y luchó contra la corriente con persistencia,todas las veces que tuvo que enfrentarse con la indiferencia, con la impotencia por que las leyes no se cumplen ya sea por desconocimiento , falta de presupuesto, o lo que es peor, incoherencia jurídica...., la falta de infraestructura pública, las idas y vueltas para conseguir un pasaje que les corresponde y tantas cosas más....
Mamá Salmón: continúa tu viaje con los compañeros que luchan al lado tuyo, o sigues rio arriba, o la corriente te arrastra hacia abajo, no hay otra alternativa.... no pierdas tus fuerzas para seguir luchando contra la corriente, nadar contra la corriente en la vida, no es fácil, pero es el precio de la verdadera fecundidad y tu experiencia, avala esta afirmación.
Sólo somos auténticamente fecundos si somos capaces de morir un poco a nosotros mismos, como el salmón.



QUE DIOS TE GUARDE EN LA PALMA DE SU MANO, Y NUNCA APRIETE MUCHO SU PUÑO



MIMI dijo
MARCELA, LA VERDAD QUE ME SORPRENDI MUCHO CUANDO LEI LO QUE ME ESCRIBISTE, NUNCA PENSE QUE ALGUIEN ME PUDIERA ESCRIBIR ALGO. TE CONFIESO QUE ME EMOCIONE Y TE AGRADEZCO POR LAS PALABRAS DE ALIENTO.
ESTA HERMOSO TU BLOG, UN BESO ENORME, Y SEGUI ESCRIBIENDO ASI.
2 Agosto 2007 | 09:14 PM