Hay una leyenda, australiana que me impactó.
Cuenta sobre un pájaro que canta una sola vez en la vida.
Desde el momento que abandona el nido, busca un árbol de espinas y no descansa hasta haber encontrado uno y entonces canta, canta mas dulcemente que ninguna otra criatura en la faz de la tierra y al cantar se empala en la espina mas larga y mas afilada y al morir se alza en su agonía y sobrepasa al jilguero y al ruiseñor.
El pájaro espino ofrece su vida por una sola canción.
Pero el mundo se detiene a escucharla…
Lo mejor en nuestra vida, se consigue a precio de un gran dolor, o al menos eso dice la leyenda...
Collen Mc Cullough
Tomado del libro “El Pájaro Espino”:
El pájaro con la espina en el pecho sigue una ley inmutable; algo desconocido le impulsa a empalarse, y muere cantando. Cuando penetra la espina, no siente llegar la muerte; simplemente, canta y canta hasta que no le queda vida para emitir otra nota. En cambio, nosotros, cuando nos clavamos la espina en el pecho, sabemos lo que hacemos. Lo comprendemos. Pero lo hacemos. Lo hacemos a pesar de todo


QUE DIOS TE GUARDE EN LA PALMA DE SU MANO, Y NUNCA APRIETE MUCHO SU PUÑO


